María Salgado cautivó con música castellana y sefardí en San Francisco

Con un aforo completo comenzó un recital en el que la cantante presentó su último disco

Ana Agustín/ Ávila

foto_avila Las fiestas de Santa Teresa continúan un curso ascendente a tenor de la calidad de algunos de ellos eventos que se desarrollan en estos días. Fue el caso de la actuación, en el auditorio de San Francisco, de la zamorana María Salgado, que ofreció un recital hermoso en todos sus conceptos y que convocó a un auditorio agradecido y profundamente respetuoso que colmó la sala.

Desde sus inicios, María Salgado se hizo acompañar en el escenario por cuatro músicos que empastaron instrumentos tradicionales con otros, como el bajo eléctrico y con su voz desde el primer acorde.

Esta cantante conoció de manera natural las fuentes y raíces más puras de la música popular. El gran maestro del folklore castellano Agapito Marazuela, le reveló en Segovia los melismas y tonalidades personalísimos de la más pura interpretación tradicional.

Con Joaquín Díaz, su otro preceptor, supo de la importancia de conocer y amar el pasado más inmediato, y aprendió a releerlo bajo una magnitud distinta: más humana y sabia.

Con seis discos en solitario y multitud de colaboraciones y trabajos conjuntos, la trayectoria artística de María Salgado no es sólo rica y fructífera sino de una alta calidad, siempre preocupada por innovar, pero partiendo de la raíz de las cosas.

En "Siete modos de guisar las berenjenas", su penúltimo disco, ha reunido un grupo de canciones de la más dispar procedencia y que tienen como único hilo conductor el de su belleza. Nostálgicas melodías sefardíes recogidas en Grecia conviven sin dificultad con nuevas canciones compuestas por Juan Pablo Silvestre, con cantos tradicionales españoles de la meseta y Andalucía.

Diario de Ávila, 09/10/2006